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ROMÁNICO
EN NAVARRA, recorridos
ECHANO
SAN PEDRO AD VINCULA
A Echano se llega si seguimos adentrándonos hacia el interior en dirección al señorío de Bariain. En un determinado punto, aproximadamente a 3 kms. de Olóriz, se bifurca la carretera antes de llegar al pantano de Mairaga, debemos coger el ramal derecho. Muy pronto veremos aparecer entre los árboles la espadaña de San Pedro ad Vincula de Echano que se encuentra aislada en el interior de un pequeño barranco sin ningún vestigio de construcciones en su entorno. Para visitar su interior hay que pedir la llave en Olóriz en la misma casa antes citada.
*Pila bautismal = Ver al final
Nos encontramos
ante una iglesia rural típica del última mitad del s. XII cuando empezaba a notarse
la influencia del Cister, pero que aún conserva la identidad del
El desconocido
comitente de esta iglesia mandó esculpir una portada, de la
que hablaremos más adelante, con decoración totalmente profana en la arquivolta central y en los
capiteles de la misma, sin que por ningún lado veamos los símbolos y esculturas habituales que hay
en las iglesias de la época por toda Europa. Curiosamente se encontraba
adosada a un palacio y su complejo de casa, casal y molino, hoy desaparecidos en
su totalidad. Se compone de una nave de tres tramos con bóveda
de medio cañón apuntado sobre arcos fajones que descansan en columnas con capiteles decorados con
temas vegetales, salvo los del tramo próximo a la portada que son historiados, sobre ellos y
siguiendo el perímetro de la nave hay una imposta aj
Tiene el ábside de forma semicircular
cubierto de bóveda de horno.
De los citados capitel historiados, hasta la fecha no se han podido descifrar su significado, se trata, en el lado del Evangelio,
de un personaje sentado con las manos apoyadas en las rodillas, a su derecha un hombre le tiende
la mano y a la izquierda hay una mujer arrodillada sujetándose un pie. En el de enfrente, un
personaje sentado con un libro entre las manos y dos animales (¿leones, mastines?) que apoyan una
pata uno en el libro y el otro en la rodilla, en los lados detrás de los animales otro personaje a
cada lado apoyan las manos en los lomos.
Parece que se tuvo la
Al exterior, sillares bien escuadrados, una airosa espadaña y robustos contrafuertes, dan la
agradable impresión de estar ante un hermoso templo.
Recibe luz por tres vanos en el ábside abocinados que al exterior los configuran dobles arquivoltas
lisas protegidas por otra decorada con bolas, sobre imposta ajedrezada que da paso a columnillas
con capiteles con decoración vegetal de carnosas hojas vueltas. Hay otra ventana de medio punto
sin decoración alguna en el lado de la Epístola.
Tema aparte a tratar son sus portadas. Atípicamente en el lado sur tiene una portadita de medio
punto con tímpano liso que confirma, junto a los canes, también lisos, que sustentan el tejado,
que en ese lado hubo dependencias del palacio adosadas . En cambio, en el lado norte, en el último
tramo en un cuerpo saliente debido a su gran abocinamiento, protegido por un tejaroz con diez
canecillos, tenemos una fastuosa portada compuesta por seis arquivoltas profusamente decoradas, y
una más por encima baquetonada que hace de guardalluvias.
Reposan a través de una hermosa imposta
con complicada decoración en tres columnas a cada lado acodilladas y pilastras, hay un tímpano
vacío que está
reclamando el Crismón perdido que debió alojar.
Pero si toda esta decoración en sí misma sería relativamente importante y diferenciadora para
con respecto a las demás iglesias rurales, además nos encontramos con un hecho insólito en el
románico europeo, en la arquivolta intermedia hay esculpido un personaje con dos cabezas, Jano,
una máscara (Objeto mediante el cual el portador pretende disfrazarse y personificar aquello que
la máscara representa. En su uso hay un trasfondo de concepciones mágico religiosas ) y veintitrés
personajes más sentados ante una mesa constituida por la rosca de la arquivolta baquetonada.
En el centro, en la clave, un señor (¿el comitente o palaciano?
*) con grandes barbas de rizos
vueltos hacia fuera y las manos en las rodillas preside la fiesta popular que están celebrando de
las Kalendae Januariae que en Cantabria, bajo el nombre de la Vijanera se siguen
celebrando actualmente desde el 25 de Diciembre al 5 de Enero ( en otros lugares el cristianismo las adoptó como carnaval
atrasándolo en las fechas). A su derecha
tiene la máscara citada, y, a la derecha de ésta, se encuentra la representación
de Jano en un personaje con dos cabezas que atestigua que se celebra su fiesta.
Los
demás asistentes, que visten mantos, túnicas e incluso algunos rodilleras de perpunte (acolchado
que utilizaban los hombre de armas), son cuatro músicos (dos de ellos cojos con pata de palo) que
tocan instrumentos de música profana, cuernos, albogue y flauta de pan, el resto entrechocan entre
sus dedos las tejoletas, levantan las manos
Los capiteles mantienen la misma tónica de omitir lo religioso. De los seis, hay dos con decoración
vegetal, uno con dos aves enfrentadas y tres con representación historiada, en la que se nos cuenta,
empezando por el primero a la izquierda del espectador, el recibimiento a alguien con grandes
palmas
por parte de dos nobles elegantemente vestidos con pellizones, el siguiente un personaje sentado
(está destrozada la cabeza, pero posiblemente es el comitente) es atendido por dos caballeros,
uno a cada lado, que le ponen una mano sobre los brazos. Y por último, el mismo personaje de la
clave (comitente o palaciano) está en una esquina recibiendo el homenaje de los otros dos personajes
a su derecha con rodilla en tierra. Todos ellos visten elegantes mantos y
pellizones.
Sabemos que los maestros canteros de los Compañeros Constructores que formaban los talleres que se desplazaban para construir las iglesias estaban supeditados a las instrucciones del comitente para desarrollar el programa iconográfico que se iba a tallar en las portadas, tímpanos, enjutas o capiteles, de las iglesias. Por eso en la misteriosa iglesia de Echano tenemos la oportunidad de asistir a un derroche de imaginación, descripción de acontecimientos y conocimiento de la simbología numérica que se aplicaba desde la antigüedad.
Si no fijamos en su
número hay 37 canecillos debajo del alero de la iglesia, número que por condensación suma
10 (3+7), igual que el número existente debajo del tejaroz de la portada,
también diez. Diez es el número de la Tetraktys pitagórica: la suma de los
cuatro primeros números (1 +2 +3 +4). Tiene el sentido de la totalidad, del
acabamiento, del retorno a la unidad tras el desarrollo del ciclo de los nueve
primeros números. Según el Beato de Liébana dice que San Isidoro llama al 10 “el
primer número... que por ser el primero es un número perfecto”. Esta observación
suena como si Isidoro conociera el cero (10= [1+0]=1), pero sería muy atrevida
esta hipótesis. De todas maneras, lo más probable es que la afirmación de
Isidoro se base en otras consideraciones: en parte
naturales –los dedos de ambas manos-, en parte por referencias bíblicas –10 son
los mandamientos, etc.- y en parte porque el 10 es “el número más grande” –no
hay otro número cuya condensación exceda de 10. Los enteros de 1 a 10 suman 55
(1+2+3+4+5+6+7+8+9+10=55), cuya condensación vuelve a darnos 10. Más perfección
casi no es imaginable . Los 37 de debajo de alero se dividen en tres grupos
diferenciados, el primero que va, desde el existente en el contrafuerte del lado
de la Epístola contiguo al ábside, al 14, en los que se representa una
simbología numérica celestial o positiva, vemos la unidad,
afirmación de un solo Dios omnipresente, indivisible, creador y origen de todo, a
continuación tres esferas, que representan las esferas celestes. Tres simboliza la Trinidad.
Según los profetas, de Dios emanan tres esferas que llevan a tres cielos:
la
primera la esfera
del amor; la segunda esfera es la de la sabiduría y la tercera es la de la creación…etc.
Del 15 al 21 representaciones lúdicas y profanas, los juglares, condenados por la iglesia, o,
un canto a la fertilidad.
Del 22 al 37 en los que se entremezclan mensajes simbólicos determinados, con retratos y decoración.
Por último los diez que están en la portada, recogen una serie de retratos de personaje, con algún mensaje simbólico intercalado.
(Ver detalle de su simbolismo completo)
En
el hastial hermosa espadaña de tres huecos de medio punto, posiblemente
construida con los restos del palacio después de su derrumbe. Y como dato curioso,
se conservan
numerosos
mechinales en los muros de la iglesia.
En mis largas horas
de estudio sobre esta misteriosa iglesia, siempre eché en falta la pila
bautismal que debió tener en su origen (la que hay actualmente no es ni siquiera
medieval). Pues

Como era de suponer
sus características también están fuera de las comunes de las pilas bautismales.
En la publicación de Asunción Domeño Martínez de Morentin "Pilas Bautismales
Medievales en
Poco a poco se han ido desvelando una pequeña parte de los misterios que guarda la iglesia de San Pedro ad Vincula de Echano, pero uno de los más importantes para mí es averiguar quién fue su comitente y, lógicamente, quién habitó en el palacio que tenía adosado el templo por el hastial.
La tarea está siendo ardua y difícil, mejor dicho, prácticamente imposible de fundamentar, ya que no aparece ningún documento de la época en que se haga referencia al lugar o a su entorno y la posibilidad de que se encuentre alguno es cada vez más escasa o más bien remota.
Por consiguiente propongo una teoría deductiva, inédita, poco fiable, pero probable. Si pensamos en los posibles comitentes de un palacio con iglesia, en la segunda mitad del s. XII, bajo el reinado de Sancho VI el Sabio y con la mentalidad de la época, pocas opciones tenemos. Debería ser un noble o un alto cargo jerárquico de la iglesia con posibilidades económicas para tal inversión (estamos hablando de una iglesia de 26 metros de larga, la mejor y más profusamente decorada de todo el valle, adosada a un palacio de aproximadamente la misma longitud, que además tenía otras dependencias en el entorno, incluso un molino), quien a tenor del consejo de su confesor o clérigo de confianza, o basándose en la "doctrina" existente, diseñara un planteamiento iconográfico para la decoración historiada de las arquivoltas y capiteles en base a temas del Antiguo o Nuevo Testamento, vidas de Santos, o bien vicios y virtudes con sus correspondientes castigos o premios.
Pocas o nulas opciones más había en la época. Es obvio que, en los criterios que regían en aquellas fechas, no habría sido concebible otra cosa que no estuviera amparada y argumentada en los dogmas de la fe Católica. Pero en el caso que nos ocupa nos "salimos de la norma".
La portada de la iglesia está decorada profusamente, pero cuando nos remitimos a los temas historiados de su cuarta arquivolta o a los tres capiteles con este tipo de iconografía, no hallamos ninguno de los motivos comentados. Por el contrario vemos en la arquivolta un "retrato colectivo" totalmente profano representando la celebración de las Kalendae Januariae (fiestas que aún en la actualidad se celebran en Cantabria con el nombre de la Vijanera donde los zamarracos y personajes que aparecen, son muy similares a los Joaldunak navarros).
En los capiteles se narra un hecho acontecido al personaje que preside, en la clave, el retrato colectivo narrado en la arquivolta. ¿Cómo pudo haber un comitente que se saltara la "norma"? ¿Quién se atrevería a enfrentarse a un anatema por semejante injuria en una iglesia cristiana de la época? Lógicamente, tenía que ser una persona con una gran formación académica, adelantado a los conocimientos "comunes" de su tiempo, que hubiera conocido otras culturas y religiones y que en ese lugar, perdido en el fondo de un valle sin paso de vías o calzadas importantes, a causa de algún enfrentamiento o despecho con el Orden imperante, habría dado rienda suelta a su imaginación sin importarle contravenir las "normas".
Si aceptamos las características de este personaje descrito, hemos encontrado uno que, en el tiempo y en el lugar, cumple todos los requisitos. Se trata de Roberto de Ketton. En la documentación de la época en la que aparece se le nombra hasta con 15 apellidos diferentes, pero no cabe la menor duda de que siempre se refieren al mismo.
Nace en 1110 en Ketton, se ordena religioso en la aldea de Rutland, a algunas millas de Peterborough, donde estudia la humanística. En 1134 va a Francia y estudia en las escuelas de las catedrales de París y Chartres. Posteriormente, acompañado de Hermanus Dálmata, compañero de estudios, viaja a Italia, al imperio Bizantino y a los estados cruzados de Palestina donde es cogido prisionero por los infieles y en donde aprende la lengua árabe. En 1138 está en España en la zona del Ebro comprendida entre Tarazona y Tudela acompañado de su inseparable amigo Hermanus Dálmata.
Aquí es localizado por el abad de Cluny, Pedro el Venerable, que le pide traduzca el Corán al latín en el año1141. Bajo el obispo de Pamplona, don Lope de Artajona (1142-1159), fue arcediano de Pamplona y de la Valdonsella. Capellán principal del rey pamplonés García Ramírez el Restaurador y clérigo del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Viaja a Italia en 1152 y en 1153 vuelve desde Roma de nuevo a España al frente de la legación del cardenal Jacinto en calidad de secretario y asesor. El legado manda delante de sí según escribe Jacinto al "magister R(obertum), karissimun clericum et notarium nostrum" y le ensalza en su epístola "quem sua prudentia, honestate ac litteratura earum plurimum acceptum habemus". -
En 1143 termina la traducción de la primera versión latina del "Corán" en colaboración con Hermanus Dálmata. - Escribe un resumen de la vida de Mahoma, "Crónica mendosa et ridícula saracenorum" o "Fabulae saracenorum". - En 1145 traduce un tratado de "Álgebra" de Al-Jwarizmi. - En fecha desconocida traduce del árabe varias obras de "Astronomía" entre ellas "Judicia astrologica" de Al-Kindi (unos dicen que en 1145 y otros en 1183) Y la lista sigue, pero la dejamos aquí.
Este bagaje personal y cultural habría configurado la personalidad de nuestro personaje, aunque nos faltaría lo más importante, el motivo para interpretar su decisión de saltarse la "norma" y mandar esculpir la portada que hemos comentado. En la Historia de los obispos de Pamplona, I, siglos IV-XIII (José Goñi Gaztambide, Pamplona 1979), narra una rebelión de los arcedianos contra el obispo don Lope, siendo el cabecilla Roberto de Ketton. El motivo era el pleito que litigaban los obispos de Pamplona y Zaragoza en torno a las iglesias de la Valdonsella de las que el arcediano era Roberto y las acusaciones de diferente índole que le imputaban al obispo don Lope. Entre el 29 de Julio y el 2 de Agosto de 1156, se celebra un Juicio promovido por Roberto de Ketton contra el obispo don Lope al que acusa ante los papas Eugenio III y Adriano IV como reo de homicidio y otros delitos no especificados. Al parecer no se pudo probar nada contra don Lope y perdió el juicio.
Posteriormente Roberto toma partido por Sancho el Sabio quien se enfrentó con el obispo don Lope. Esto hace que pierda la dignidad de arcediano y a cambio obtiene una canonjía en Tudela de su "amigo" Sancho VI el Sabio (1150-1194).
Podemos suponer que la iglesia de Echano esté inacabada (no se levantó la cúpula que tenía proyectada según vemos en los arranques de los arcos trasversales truncados) por coincidir su construcción con el incremento de gastos económicos que tuvo en el proceso contra don Lope y su posterior abandono de los arcedianatos. Por lo tanto, tenemos el personaje culto, intelectual, adelantado a su tiempo. Recordemos que ha traducido entre otros documentos árabes el Corán, el Álgebra y diversos tratados de Astronomía y ha escrito un libro criticando a Mahoma y sus seguidores. Es un hombre que viajó mucho, que habría visto posiblemente, entre otros, el Jano de la portada del Duomo de Modena
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y se habría interesado por su presencia en la portada de una iglesia. Es muy posible también que en el Val de Orba, en el que existieron "fundus romanos", se siguieran celebrando los festejos a Jano mezclados con los autóctonos de la zona.
En cuanto al programa iconográfico de la iglesia de Echano, sabemos que el 2 de Noviembre de 1155, Roberto, siendo arcediano de la Valdonsella, acompañó al obispo de Pamplona en la consagración y dotación de Santa María de Uncastillo (Martín Duque, Cartulario, núm. 26.), por lo que se puede suponer que sirviera de ejemplo al taller que trabajaba allí, al menos en lo que se refiere a situar personajes detrás del baquetón de una arquivolta de la portada como si ésta fuera una mesa, aunque en este caso se mezclan oficios, vicios y diferentes animales, sin más conexión entre ellos que la narrativa o simbólica, no como en Echano que vemos un "retrato colectivo". La construcción de la portada de Santa María es muy posterior a la fecha de la consagración.
También suponemos que tuvo que conocer los "retratos colectivos" en sus viajes a Italia, a la vista de los primeros retratos de Cristo rodeado de los apóstoles que han llegado hasta nosotros, lo cual no es nada sorprendente si se considera la popularidad del retrato en grupo en el arte de la Antigüedad clásica desde el periodo helenístico.
Y por último, que mandó trabajar en Echano al taller que estaba en Leyre (clara similitud entre dovelas de ambas portadas) ya que, como introductor del cardenal Jacinto, estuvo en Leyre. Jacinto interviene en las diferencias entre los monjes de Leyre y el obispo Lope, en la primera legación de 1155. Hemos visto que ha tenido un acto de rebeldía, algo insólito en su tiempo, denunciando a su superior, el todo poderoso obispo don Lope con más poder y posesiones que el mismo Rey de Navarra. Todo ello le imprime el carácter necesario para que, en su época, fuera el único que pudiera mandar esculpir una portada totalmente profana invirtiendo el orden establecido, única en Europa, ya que, tanto por sus estudios junto a los viajes y los cargos que ostentaba, conocía diferentes formas de iconografía y su representación y tuvo medios económicos suficientes, como para diseñar el programa historiado de la portada que contemplamos hoy en Echano donde es seguro que no habría mucha gente que se atreviera a criticarle. Es una teoría, por supuesto, pero ¿hay alguna mejor y más razonada?
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