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ROMÁNICO
EN NAVARRA, recorridos
LEARZA
Learza. Volvemos a la entrada de Oco y tomamos el cruce a la derecha NA-7410 dirección a Sorlada y Piedramillera. A poco más de un kilómetro tenemos, nuevamente un cruce, esta vez a la izquierda NA-7418 que en 2 kms. más o menos nos presenta en Learza.
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Sobre
un pequeño ribazo está la iglesia de San Andrés. Es aproximadamente de la misma época que las que hemos visto en este recorrido (hacia 1200). El edificio, según se ve cuando llegamos
por su lado
norte, presenta un pórtico neoclásico para proteger la puerta de acceso construida en el s. XVIII. La portada original está encajada entre dos contrafuertes en el segundo tramo de los
pies de la nave en el lado de la Epístola. Es abocinada, de arco de medio punto con tres arquivoltas baquetonadas y un guardalluvias. Apoyan en dos pares de columnas acodilladas con
capiteles, dos originales y dos restaurados que representan vegetales y aves.
En el
interior se describe la nave de cuatro tramos con bóveda de medio cañón apuntado sobre arcos fajones que apean en columnas con capiteles de decoración vegetal cisterciense y dos
de ellos con
cabezas humanas muy
esquemáticas,
la imposta que hay sobre los capiteles continúa y recorre el perímetro de la nave. Las columnas están adosadas a pilastras. En el tramo precedente al ábside se abren una especie de capillas
laterales a modo de crucero que albergan los vanos, éstos son ligeramente apuntados y apoyan sobre columnas con capiteles de decoración vegetal y cimacio de dibujo geométrico, está
fórmula se repite en el exterior. El acceso a estas capillas u hornacinas, se hace a través de arco apuntado sobre modillones de rollo. A partir de los modillones se inicia otra
línea de imposta con dibujo geométrico que recorre todo el perímetro.
El
ábside semicircular está cubierto de bóveda de horno. Al exterior está dividido por cuatro columnas adosada con capiteles de estilo cisterciense y podemos ver la ventana axial, con
dos arquivoltas entre
baquetones y un guardalluvias adornado con puntas de diamante, que descansa en una imposta reticulada que da paso a dos columnas, cuyos fustes están adornados con
dibujo de cestería, los capiteles que las culminan representan: uno animales enfrentados y el otro cabeza humana. Al nivel de la parte inferior de la ventana recorre el exterior del
edificio otra línea que repite la imposta reticulada.
En los pies tiene una airosa espadaña.