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ROMÁNICO
EN NAVARRA, recorridos
TORRES DEL RÍO
Torres del Río. Desde Pamplona salimos en dirección Logroño por la N-111, pasamos Estella, Los Arcos y unos 6 Kms. más adelante está Sansol, al lado encontramos nuestro destino: Torres del Río y aquí la Iglesia del Santo Sepulcro. Total 65 kms. desde Pamplona.
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La
Iglesia del Santo Sepulcro (hacia finales s.XII) es un edificio que, como la
Iglesia de Santa María en Eunate que hemos visto en el Recorrido VIII, tiene
forma octogonal y sobre los que se barajan diferentes hipótesis tanto sobre su
finalidad, como sobre su origen. Aunque su planta está en la línea de las
construcciones de los Caballeros del Santo Sepulcro, existen documentos que
confirman su autoría por esta orden militar, para más tarde ser donada al Monasterio de Irache. Lo
que tampoco está claro es que ambas se utilizaran como faro para indicar en la noche a los
peregrinos el Camino de Santiago, al menos no se ha descubierto ningún indicio
que confirme esta teoría.
Como he dicho, es octogonal y se accede por una portada de medio punto en su lado sur. Consta ésta de dos arquivoltas lisas, y guardapolvos decorado con dibujos geométricos, descansan en una columna a cada lado con capiteles lisos, cuyo cimacio tiene decoración vegetal. El tímpano, que fue retocado posteriormente, presenta una cruz patriarcal.
Antes
de acceder al interior damos una vuelta al rededor del templo cuyo alzado y planta veremos reflejado en el
interior y de paso, podemos observar la magnífica sillería perfectamente
escuadrada con la que está construida. El
octógono
presenta: adosado al este, el ábside semicircular sobre un pedestal para salvar
el desnivel del terreno, tiene una ventana axial de medio punto sencilla; al lado
opuesto la torre por la
que se ascendía a la linterna, con vanos muy estrechos como saeteras. Horizontalmente se divide
el edificio central en tres cuerpos claramente separados por impostas molduradas. En las esquinas tiene adosadas columnas que terminan en capiteles de
decoración vegetal.
En
el cuerpo inferior sólo destaca la portada que hemos comentado. El segundo
está decorado con arcos ciegos apuntados, con excepción de los inmediatos al
ábside que tienen en su interior, además, ventanas de medio punto con dos arquivoltas sobre columnas
con capiteles decorados con aves o entrelazos y con cimacios de dibujo
geométrico.
El
cuerpo superior y en todos sus lados -menos en el que tiene la torre adosada-, presenta ventanas también de medio punto,
con dos arquivoltas de grueso bocel, con bolas en los intradós y chambrana
decorada con vegetales; descansan sobre un cimacio liso, que da paso a columna
y una amplia pilastra a
cada lado, las primeras con capiteles de
decoración variada, tanto vegetal, como bestiario ; son prácticamente ciegas, perforándolas una pequeña abertura que
ilumina
la cúpula, como veremos más tarde. Por encima, el tejaroz cóncavo con bolas, sustentado por modillones
de cuatro lóbulos, da paso a la linterna que asemeja las formas del edificio, octogonal, dividido horizontalmente en tres cuerpos y columnas en las esquinas; se
abren a los cuatro puntos cardinales unos vanos lisos de arco de medio punto rebajado.
Lo
primero que llama la atención nada más entrar es la cúpula, que
culmina los dos cuerpos, éstos diferenciados claramente por una imposta taqueada y cortados en su vertical por columnas
adosadas en las esquinas del octógono, con
capiteles que representan temas típicos del románico: centauro disparando
flecha a arpía, monstruo entre leones, vegetales entrelazados, roleos y en el
arco del triunfo historiados, con el Descendimiento y la Resurrección. A
excepción de estos dos últimos que tienen una imposta de entrelazos y
palmetas, todos los demás se mantienen unificados por el taqueado que recorre
el perímetro de la nave.
La cúpula como hemos dicho,
logra centrar la atención del visitante. Está formada por una estrella de
ocho
puntas dibujada con
fuertes
nervios prismáticos cruzados, que nacen en modillones polilobulados; en los ángulo de unión se abren los pequeños vanos cubiertos de celosías talladas
en piedra con remate de torres y castilletes, en correspondencia a los que hemos
comentado de las ventanas exteriores. De las columnas nace un nervio más, que
refuerza el ángulo en los cruces de los nervios. En el espacio central,
sobre una moldura taqueada se eleva una perfecta cúpula circular.
Al
ábside se accede por un arco apuntado sobre columnas con los
capiteles descritos anteriormente y bóveda de horno a partir de la
imposta taqueada, continuación de la que separa el primer cuerpo. Está
iluminada por la ventana axial de medio punto abocinada y lisa que hemos visto
en el exterior, iluminando un Cristo con cuatro clavos y corona real tardo
románico.
En las paredes laterales anteriores al ábside se abren las ventanas de medio punto, fuertemente abocinadas con una arquivolta decorada con palmetas y otros vegetales, que voltea sobre columnas con capiteles de temas vegetales y animales, los cimacios presentan dibujos geométricos.
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